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Análisis crisis del agro: Gremios ausentes, heroicos productores, ministro impresentable y germen de un conflicto evitable

Por Emmett Brown

Las movilizaciones de agricultores de distintas regiones del centro y sur del país ocurridas la semana pasada y el grosero desaire del ministro de Agricultura Esteban Valenzuela a los líderes del movimiento son el reflejo de la crisis que desde esta tribuna venimos destacando desde fines del año pasado.

Ante la indolencia absoluta de los gremios del agro, han sido un grupo de heroicos productores, con tierra en las manos, agricultores de verdad, los que han liderado las movilizaciones en Temuco y Talca, con una masiva respuesta de agricultores de Los Ríos, Biobío y Ñuble, en protesta por los abusos de los agroindustriales y por las distorsiones de mercado, los mantienen en una situación compleja como consecuencia de la imposición arbitraria de precios por sus productos, sin que se les pague precios de paridad de importación, poniendo en juego su supervivencia y la seguridad alimentaria de los chilenos.

En el contexto que vive la agricultura primaria, falta un actor: los gremios, entidades cuya misión es representar y defender los intereses de sus asociados. En esta crisis, brillan por su ausencia, lo que resulta extraño e incomprensible.

La Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), fundada en 1838 y es una de las organizaciones gremiales más antiguas del mundo. Desde sus inicios, ha estado estrechamente vinculada con la clase aristocrática chilena y a la elite, desempeñando un papel en el desarrollo de la agricultura y la agroindustria nacional. La SNA tiene, desde su inicios, el objetivo de promover el desarrollo agrícola y defender los intereses del sector.

Que en la crisis actual no veamos a la SNA ni a las organizaciones que forman parte de ella, como la SOFO, SAGO, APROLECHE o VINOS DE CHILE en una primera línea de defensa de los intereses de los agricultores, no debería sorprendernos. El origen del problema es la agroindustria que se favorece de las distorsiones de mercado y los poderes económicos que hacen prevalecer sus intereses por sobre los del resto de los chilenos. Y estas entidades son funcionales a la clase empresarial, por lo que no actuarán nunca en desmedro de los reales intereses que representan.

Los directivos y presidentes de la SNA, suelen ser figuras prominentes del sector agrícola y agroindustrial y por su influencia y vínculos con la clase política, la organización ha sido capaz de incidir, a veces negativamente, en decisiones gubernamentales que afectan al sector, defendiendo los intereses de sus miembros connotados, incluso a expensas de los productores primarios. Que el ministro Valenzuela menosprecie a los representantes de los agricultores es lo esperable, y su conducta demuestra que está capturado por los incumbentes, obedeciendo a intereses ajenos al bien común.    

La situación de los agricultores es insostenible y el impresentable ministro de Agricultura no aporta en nada a solucionar los problemas. Por el contrario, está sembrando el germen de un conflicto evitable a un gobierno lleno de problemas, sin medir que esta vez está en juego la seguridad alimentaria, la comida de las familias chilenas, el bolsillo de la clase media y el pan de la gente en las poblaciones.

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